Background: Understanding early-life complementary feeding dietary patterns and their determining factors could lead to better ways of improving nutrition in early childhood. The purpose of this review was to evaluate evidence of the association between sociodemographic factors and dietary patterns (DPs) in children under 24 months. Methods: Medline (PubMed), Cochrane Central, NICE guidelines, and Trip database were searched for observational studies that evaluated sociodemographic factors and their associations with DP. Results: Seven studies were selected for the present review. High education level among mothers was inversely associated with unhealthy DPs and positively associated with healthy DPs. Higher household income was negatively associated with unhealthy DPs. Four studies showed a positive association between low household income and unhealthy DPs and three studies showed a positive association between higher household income and healthy DPs. Additionally, in younger mothers, body mass index (BMI ≥ 30.0 kg/m2) and number of children were positively associated with unhealthy DPs. Conclusions: This review provides evidence of a positive association between mothers’ higher education level, higher household income, higher maternal age, and healthy dietary patterns as well as a negative association between these factors and unhealthy dietary patterns. Further studies from low- and middle-income countries are needed for comparison with associations showed in this review.
8 September 2015 in International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology
Objetivo: evaluar los conocimientos sobre diagnóstico y tratamiento de talla baja adquiridos durante la residencia médica de pediatría y endocrinología pediátrica. Material y métodos: estudio transversal comparativo con metodología cualitativa y cuantitativa. Se incluyeron 20 residentes (ocho de segundo y ocho de tercer año de pediatría, así como cuatro de endocrinología pediátrica) y se formaron tres grupos focales. Fueron presentadas diversas viñetas clínicas con casos de talla baja (dos variantes normales y siete de talla baja de origen patológico). Cada viñeta se acompañó de gráficas de crecimiento y de cinco preguntas con respuestas de opción múltiple que evaluaron el diagnóstico y el tratamiento empleado. Resultados: la mediana de calificación global de conocimientos fue 6.0. No hubo diferencia significativa en la proporción de respuestas correctas de los tres grupos en las viñetas de variantes normales (p≥0.05); sin embargo, los conocimientos sobre talla baja patológica en cuanto a certeza diagnóstica y terapéutica fueron mayores en los residentes de endocrinología pediátrica y en los de segundo año de pediatría que en los de tercer año de pediatría (p≤0.05). Conclusiones: es necesario dotar a los servicios clínicos con los instrumentos necesarios para evaluar de manera apropiada el crecimiento lineal de los niños. Se sugiere revalorar el programa de enseñanza de crecimiento y desarrollo en los residentes de pediatría.